Amigo visitante gracias por venir:
Te muestro mis pinturas, bocetos y dibujos.Expongo mi obra al aire libre los domingos por la mañana de 10 a 14h. en la Plaza del Conde de Barajas en el Madrid de los Austrias, junto a 35 compañeros pintores. Este evento viene celebrándose hace mas de 30 años y está reconocido de interés cultural por el Ayuntamiento de Madrid.
Todos estos bocetos y otros muchos que hago, me resultan de gran utilidad a lo largo de mi trayectoria para realizar mis pinturas. Podéis encontrarme cada domingo por la mañana en el viejo Madrid de Los Austrias. Plaza Conde de Barajas.
Los encierros en estas fechas son numerosos; especialmente famosos "Los Sanfermines" en Pamplona proporcionan multitud de imágenes interesantes.
Boceto.En el encierro. San Fermín, Pamplona
Las Fiestas de San Fermín, popularmente conocidas como sanfermines (en euskera,Sanferminak), son una celebración en honor a San Fermín de Amiens que tiene lugar anualmente en la ciudad españolade Pamplona, capital de Navarra.
Los festejos comienzan con el lanzamiento del chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona, a las 12 del mediodía del 6 de julio y terminan a las 24 horas del 14 de julio con el Pobre de mí..., una canción de despedida.
Una de las actividades más famosas de los sanfermines es el encierro, que consiste en un recorrido de 849 metros delante de los 6 toros y 3 cabestros o mansos que culmina en la plaza de toros. Los encierros tienen lugar todos los días entre el 7 y el 14 de julio y comienzan a las ocho de la mañana, con una duración media de entre dos y tres minutos.
Los sanfermines tienen un origen que se remonta varios siglos, aunque su fama mundial es un fenómeno reciente, vinculada también a la difusión que les dio Ernest Hemingway. Se trata de unas fiestas singulares y, sin duda, el acontecimiento por el que más se conoce a Pamplona en el mundo. Su fisonomía actual, cosmopolita y multitudinaria, es el resultado de una lenta evolución histórica cuyos orígenes se remontan a la Edad Media.
Tres celebraciones independientes están en su origen: los actos religiosos en honor a San Fermín, desde antes del siglo XII, las ferias comerciales y las corridas de toros, documentadas ambas desde el siglo XIV. La Iglesia celebraba el 10 de octubre la festividad de San Fermín, patrono de Navarra. Cansados de las inclemencias climatológicas del otoño, el Ayuntamiento de Pamplona solicita al obispo en 1591 trasladar la celebración al 7 de julio, a lo que el prelado accedió. En aquella fecha se celebraban ferias en Pamplona con corridas de toros. De esta forma, se produjo la coincidencia entre la celebración religiosa y el bullicio ferial, en el que los toros jugaban un papel esencial. Durante mucho tiempo se ha creído que la festividad de San Fermín se celebraba el 24 de septiembre.2 El patrón de la ciudad, San Saturnino, se mantiene con una celebración mucho más modesta en el 29 de noviembre. Para muchos de los visitantes, este hecho causa la confusión de pensar que es San Fermín el patrono de la ciudad.
Otra creencia equivocada es pensar que San Fermín es patrono de Pamplona, cuando lo es de toda Navarra. Honor que comparte con San Francisco de Javier. El patrono de Pamplona es San Saturnino o San Cernin, obispo de Toulouse y mártir.
El escritor estadounidense Ernest Hemingway fue uno de los que contribuyeron a propagarlos mediante su libro Fiesta. La población de Pamplona durante esta semana de fiestas pasa de 190.000 habitantes a más de 1.000.000 de personas.
La tauromaquia es una serie de 33 grabados del pintor español Francisco de Goya, publicada en 1816. A la serie hay que añadir otras 11 estampas, llamadas inéditas por no incluirse en aquella primera edición a causa de pequeños defectos, aunque son igualmente conocidas.
La idea de Goya de dedicar una serie a la tauromaquia se remonta a principios del siglo, y fue elaborándola con lentitud, sin un plan demasiado concreto, probablemente interrumpido por la guerra. La intención inicial de Goya fue, según diversos autores, la de ilustrar algunos pasajes de la Carta histórica sobre el origen y progreso de las corridas de toros en España (1777), que Nicolás Fernández de Moratín dedicó a Ramón Pignatelli. Goya sobrepasó su idea inicial y completó la serie con hechos y recuerdos personales taurinos no aludidos en la obra de Moratín, como algunos lances famosos de corridas profesionales.
El color, el movimiento es la selección que hago e intento plasmar en estos trazos.
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Historia
En los primeros tiempos del toreo a pie, el pase natural (también llamado entonces «pase regular»), como en general el toreo de muleta, solo se usaba como preparación de la muerte del toro. La muleta era más pequeña y no permitía grandes alardes. La gran revolución del toreo de muleta llegó con Costillares.
El torero sujetaba la espada con la mano derecha, por lo que lo «natural» era manejar la muleta con la izquierda. Es por ello motivo de antigua controversia entre los aficionados si solo son pases naturales los que se dan con la mano izquierda, o bien si cuando se despide al toro con la mano derecha por el mismo procedimiento deben considerarse también pases naturales. Esto se debe a que en tiempos de Pepe-Hillo, autor de la primera tauromaquia (1796), aún no se toreaba con la mano derecha con la muleta y no contempló en su obra tal variante, por lo que tradicionalmente no ha estado tan bien vista como el natural por la izquierda. En general, los tratadistas modernos, como Cossío, aceptan que son pases naturales con independencia de la mano con la que se ejecuten, siempre que se reciba a la res por el lado donde se sujeta la muleta. En caso contrario, son pases cambiados (cuya variante más conocida es el pase de pecho, en oposición al natural).
En la actualidad
En la ejecución de esta suerte fundamental, el diestro cita al toro en el terreno de este, abriendo la muleta en la cara de la res, adelantando una pierna, dando el pecho o medio pecho y alargando todo lo posible la embestida, tratando de impedir que el animal enganche el engaño. La mano derecha, con la espada, suele situarse en la cadera y, bien ejecutada, el toro se enrosca en el cuerpo del torero, lo que le confiere una gran belleza y cansa mucho al toro, que tiene que arquearse para seguir el semicírculo que traza el torero con la muleta. Hoy se aprecia sobre todo cuanto mayor sea la lentitud y la largura con la que se ejecute el pase. Cuando se consiguen ligar varios pases naturales seguidos, suele culminarse la serie con un pase de pecho.
Existen tres variantes del pase natural, en función de la altura con que se saque la muleta al rematar el pase: por encima de la cabeza del toro (pase por alto), por delante de su cara (en redondo o, si es con la mano derecha, pase de la firma) o por debajo (pase por bajo). El pase natural por antonomasia es el pase en redondo, máxima expresión del toreo moderno. Así define este lance la Tauromaquia de Guerrita:
Cuando el animal llegue a jurisdicción y tome el engaño, se cargará la suerte, que se remata girando y estirando el brazo hacia atrás con sosiego, describiendo con los vuelos de la muleta un cuarto de círculo, a la vez que se imprime a los pies el movimiento preciso para que una vez terminado el pase quede el diestro en posición de repetirle.
De la fiesta taurina, me gusta su plástica, su color y movimiento. Esto es quizá difícil de comprender y no me extraña, quizá otro pintor lo entienda mejor, o en realidad no hace falta, hay muchísima gente que les ocurre lo mismo y es que muchos sufrimos una fuerte contradicción que no sabemos explicar. Simplemente separamos mentalmente, no analizamos lo que está pasando y fijamos nuestra atención, por lo menos a mi me pasa, en la parte exterior del espectáculo. En fin, yo pinto tauromaquias porque existen y porque yo deje de pintarlas no dejarían de existir las corridas de toros.
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En la tauromaquia, la banderilla (también llamada rehilete o garapullo) es un palo delgado, de unos 70 a 78 centímetros de largo, recubierto y adornado con papel picado y con un hierro en un extremo, a modo de arpón, empleado en la lidia para clavarlo de dos en dos en el cerviguillo del toro.
Las banderillas reciben también el nombre coloquial de avivadores o alegradores, porque sirven para reanimar y excitar al toro sin quitarle fuerzas, después de la dureza y la quietud del tercio de varas. Son una reliquia del toreo primitivo y de las fiestas populares, donde se empleaban arpones y otros instrumentos análogos para enfurecer al toro. Antiguamente se clavaban de una en una y no pareadas, como se hace hoy día. Pepe-Hillo ya menciona a fines de siglo XVIII que se consideraba de gran mérito clavarlas a pares, no habiendo variado apenas su técnica desde entonces.
Normalmente, son los subalternos quienes realizan este cometido, llamados por ello banderilleros, si bien excepcionalmente puede realizarlo el espada, para lucirse al son de la música o cuando es especialmente diestro en esta suerte.
Se adornan las banderillas llamadas de lujo con cintas y flores. En las corridas reales o de beneficencia suelen llevar unos adornos en forma de faroles de papel o tela que se rompen al clavar los palos y dan suelta a varios pájaros allí encerrados.
Las banderillas de a cuarta tienen de largo unos 25 cm y sólo se usan en determinadas ocasiones por ser mucho más difícil el ponerlas, dado su corto tamaño.
La de fuego son iguales a las comunes en longitud y van provistas cerca del harpón o pincho de un trozo de yesca encendido que al clavar prende fuego a unos cartuchitos de pólvora con petardos que al estallar queman la piel del toro, enardeciéndole. Se emplean con los toros que no toman varas, en lugar de los antiguos perros de presa. Se llaman también de castigo.
La suerte de banderillas se llama también parear, desde que la suerte se efectúa poniendo las banderillas a pares, a diferencia de lo acostumbrado antiguamente, cuando se clavaban de una en una, llevando el banderillero un capote en al otra mano para defenderse del derrote del toro. El innovador fue, según noticias, el licenciado Falces, a fines del siglo XVIII.
Según parece, mientras otras suertes han decaído desde los tiempos de Montes, Romero y Costillares, la de banderillas se ha perfeccionado notablemente, influyendo los adelantos introducidos por toreros como Antonio Carmona "Gordito", Rafael Molina "Lagartijo", Fernando Gómez "El Gallo",Rafael Guerra "Guerrita", Antonio Fuentes y otros, que antes de ser espadas fueron buenos banderilleros.
Contribuyó también a sostener en su apogeo la lucida suerte la costumbre introducida hace unos años de que los matadores tomen los palos a petición del público.