Amigo visitante gracias por venir:
Te muestro mis pinturas, bocetos y dibujos.Expongo mi obra al aire libre los domingos por la mañana de 10 a 14h. en la Plaza del Conde de Barajas en el Madrid de los Austrias, junto a 35 compañeros pintores. Este evento viene celebrándose hace mas de 30 años y está reconocido de interés cultural por el Ayuntamiento de Madrid.
La Plaza de la Villa está situada en el casco histórico de Madrid (España), junto a la calle Mayor, que conforma su cara septentrional. En ella tienen su origen tres pequeñas calles, correspondientes al primitivo trazado medieval de la ciudad: la del Codo aparece por el este, la del Cordón por el sur y la de Madrid por el oeste.
En su contorno se encuentran las fachadas principales de tres edificios de gran valor histórico-artístico, levantados en diferentes siglos. El más antiguo es la Casa y Torre de los Lujanes (siglo XV), construido en estilo gótico-mudéjar, que se emplaza en la cara oriental de la plaza.
Le siguen en antigüedad la Casa de Cisneros (siglo XVI), un palacio plateresco que cierra la parte meridional del recinto, y la Casa de la Villa (siglo XVII), de estilo barroco, una de las sedes del Ayuntamiento de Madrid, ubicada en la zona occidental de la plaza.
La Plaza de la Villa fue uno de los principales núcleos del Madrid medieval, dada su ubicación equidistante entre la puerta de Guadalajara y la de la Vega, dos de los accesos más importantes de la ciudad durante la Edad Media.
Antiguamente era conocida como Plaza de San Salvador, por la iglesia del mismo nombre que se alzaba en la calle Mayor, en cuyo pórtico se realizaban las sesiones del Ayuntamiento, y que en la actualidad es recordada por una lápida que se encuentra en el sitio donde se levantaba el templo (aproximadamente en el número 70 de la citada vía).
La llamada Casa de la Villa ocupa el antiguo solar de las casas del Marqués del Valle, D. Juan de Acuña, donde habitaba el Duque de Osuna D. Pedro Girón (1574-1624), cuando en el Jueves Santo de 1621 fue hecho preso por orden del rey.
En el siglo XV, la Plaza de la Villa adoptó su actual denominación, coincidiendo con la otorgación del título de Noble y Leal Villa recibido por Madrid, de manos del rey Enrique IV de Castilla (1425-1474).
Antiguo Ayuntamiento de la villa de Madrid (1693-2007). A pesar de las diferentes opiniones, parece ser la más fiable, cuya construcción comenzó hacia 1645, a partir de un proyecto del arquitecto Juan Gómez de Mora, y que fue terminada en 1693. La galería de columnas toscanas de la fachada que da a la calle Mayor es obra de Juan de Villanueva (1789).
Es la sede del Ayuntamiento de Madrid, si bien desde el 5 de noviembre de 2007 la Alcaldía de Madrid se trasladó al Palacio de Comunicaciones, quedando este edificio prácticamente en exclusividad como sede del Pleno Municipal.
Justo pegadita a esta plaza de Puertacerrada, un nutrido grupo de pintores, al que tengo la suerte de pertenecer, exponemos nuestra obra al aire libre en otra placita que os recomiendo, se llama Plaza Conde de Barajas y no hay un lugar mas apetecible bonito y tranquilo para dar un paseo cualquier día de la semana y tomar una cervecita en alguna de sus encantadoras terrazas , pero sobretodo los domingos por la mañana, en que los pintores ponemos en ella una luminosa pincelada de color. En este enlace que dejo podéis ver el ambiente que se respira en ella, vosotros juzgaréis. Enlace Conde de Barajas
En el vídeo-documental de Arturo Pérez Reverte, que pongo abajo, se refleja de una forma magistral el Madrid de Los Austrias en el Siglo de Oro.
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La Plaza de Puerta Cerrada se halla en la ciudad española de Madrid, dentro de su casco histórico. Está formada por la intersección de las calles de la Cava Baja, del Nuncio, de Segovia, de San Justo, de la Pasa, de Gómez de Mora, de Cuchilleros y de Latoneros, que configuran, siguiendo la dirección de las agujas del reloj, sus lados meridional, occidental y septentrional.
Al este se sitúa la calle de Tintoreros, que comunica con la Plaza de Segovia Nueva, a la que confluyen las calles de Toledo, de Concepción Jerónima y de la Colegiata.
La plaza toma su nombre de una de las puertas de la desaparecida muralla cristiana de Madrid, que estuvo emplazada en este enclave durante la Edad Media y el Renacimiento. El citado acceso se llamó inicialmente Puerta de la Culebra, en alusión al relieve de dragón instalado en su frontal. Esta puerta fue clausurada ante los continuos delitos que tenían lugar en su interior, formado por varios recovecos que facilitaban el escondite de ladrones y asaltantes.
Desde entonces empezó a ser conocida como Puerta Cerrada, nombre que perduró una vez que la puerta medieval fue derribada. Su demolición se produjo en el año 1569, con ocasión de la entrada en la ciudad de Isabel de Valois, esposa de Felipe II. Estaba flanqueda por la Torre del Vinagre, posiblemente destruida en 1647.
En el lugar que actualmente ocupa la plaza, se encontraba el punto de inicio del viaje del agua del Alto Abroñigal. La parroquia de San Pedro el Viejo, una de las más antiguas de Madrid (sus primeras referencias escritas datan del siglo XIII), fue erigida en sus inmediaciones y posteriormente trasladada a un nuevo edificio, sito en la calle del Nuncio, su actual ubicación.
Otro de los monumentos que estaban situados en la plaza era una fuente del siglo XVIII, realizada por los escultores Ludovico Turqui y Francisco del Valle, de la que sólo se conserva el grupo escultórico de Diana cazadora, que actualmente preside la Fuente de la Cruz Verde, en la plaza homónima.
La Plaza de Puerta Cerrada es, en realidad, un ensanche viario, configurado en el siglo XIX tras el derribo de varios edificios, en el contexto de diferentes planes de actuación urbanística. Al igual que la vecina Plaza de Segovia Nueva, con la que conforma un espacio continuo, presenta un contorno irregular y desarticulado, acentuado por la confluencia de numerosas calles.
La plaza se encuentra presidida por una cruz de piedra realizada en 1738. Junto a este elemento, los rasgos urbanísticos que mejor definen al recinto son los murales pintados en las paredes de diversos edificios. Éstos fueron realizados en el último tercio del siglo XX durante el mandato del alcalde Enrique Tierno Galván, para ornamentar los lienzos de diferentes patios de luces que quedaron al descubierto, después de las demoliciones de viviendas emprendidas en el siglo XIX.
Los edificios del contorno fueron construidos en los siglos XIX y XX, con excepción del Palacio Arzobispal, del XVIII, que, en uno de sus ángulos, da la plaza a través de la calle de San Justo.
En los números 4 y 6 de la plaza, existen diferentes lienzos de la muralla cristiana de Madrid, integrados dentro de la estructura de varios inmuebles. Se trata de uno de los vestigios más importantes de esta construcción militar, pues conserva elementos arquitectónicos como el adarve y el pretil. También hay restos de un torreón. Ni el lienzo ni la torre son visibles al público.
Justo al lado de esta plaza de Puerta Cerrada se encuentra nuestra placita del Conde de Barajas.
Homenaje a Manuela Vargas:
Era una bailaora de gran personalidad que transmitía en su baile con estilo propio, como la gente grande. En el vídeo que dejo abajo de este post, podéis verla bailar por peteneras de una forma que emociona y acongoja. Afortunadamente tenemos esta nueva tecnología que nos permite a todos los mortales admirar a grandes genios como Manuela. Es una gran suerte. No os perdáis el vídeo que no tiene muy buena definición por ser muy antiguo, pero merece la pena.
La Petenera es un cante con copla de cuatro versos octosílabos que al ser cantada se convierten generalmente en seis, por repetición de uno de ellos y el añadido de otro ajeno a la copla. Cante difícil, de entonación pausada, solemne, emotiva y a veces sentenciosa, revestido siempre de leyenda y al que se le atribuido que para los gitanos ha tenido siempre "mal fario". Por ello los cantaores calés han evitado cantarla e incluso oírla.
¿Cuál fue el origen de la petenera?. Si ya el mundo del flamenco está compuesto por un entramado de mitos y leyendas en el caso de este cante el misterio envuelve su raíz y parte de su desarrollo. Sebastián Estébanez Calderón en su "Fiesta en Triana" cita ciertas coplillas a quienes los aficionados llaman "perteneras" y dice que "son como seguidillas que van por el aire más vivo, pero la voz penetrante de la cantaora dábanles una melancolía inexplicable".
Es sabido que en Sevilla estaba de moda el cante por peteneras en el año l879 y, con posterioridad, las coplas populares por este estilo fueron muy conocidas en 1881, ya que en este año hubo una gran escasez de víveres y este hecho tuvo popular reflejo en los cantes por este estilo hasta tal punto que se bautizó dicha fecha como "el año de las peteneras", que tuvo su reflejo en la siguiente copla:
Del año de las peteneras nos tenemos que acordar que anduvo la Pura y Limpia en el canasto del pan.
Hipólito Rossy, después de dejar sentado que "de la petenera se ha hecho más literatura que de todas las demás canciones que componen el folklore andaluz y levantino" afirma que "es errónea de que la petenera data del siglo XIX, ya que el ritmo y compás de este cante según el citado autor "se corresponde con el de algunas "villanescas" del siglo XVI, aunque hay indicios de que sea de época anterior, como el romance de Gerineldo (siglo XII ? ), en versión musical de Arcos de la Frontera". Y apoya su idea de la antigüedad de este canta en que los judíos sefarditas residentes en los Balcanes cantan la petenera entre su repertonio de "viellas" canciones de España, incluso con la popular copla que se refiere al nombre de la Petenera, la que le atribuye ser "la perdición de los hombres". Lógicamente, si los judíos de los Balcanes conocían el cante de la petenera era porque también lo conocían sus antepasados expulsados de España. Y concluye Rossy: Hay la creencia de que la petenera es cante de origen semita, lo que no sería nada de extrañar, pues muchos judíos fueron trovadores y juglares y entre estos se cultivó el cante popular". Parece abonar la posición de este autor la existencia de una letra de peteneras muy conocida, que refleja una escena de ambiente netamente judío:
¿Donde vas bella judía, tan compuesta y a deshora? Voy en busca de Rebeco que estará en la sinagoga.
Para Arcadio Larrea, el supuesto de que el origen de la petenera es judío carece de fundamento. Para este autor la letra anteriormente transcrita demuestra un conocimiento absoluto de las costumbres judías ya que, por una parte Rebeco no aparece entre los nombres de barón judíos y por otra las mujeres judías no asistían a la sinagoga.
Otra teoría la procedencia hispanoamericana de la petenera, en base al contenido de determinadas letras de este cante, como , por ejemplo:
En La Habana nací yo debajo de una palmera allí me echaron el agua cantando la petenera.
También se trata de apuntalar este teoría sudamericana de este cante en razón a la posible etimología, en base a su procedencia de Peten, comarca de Guatemala.
Demófilo reflejó en su conocida obra su criterio con relación al tema: "Aunque las peteneras no han estado de moda en Sevilla hasta el año 1879, convienen todos los cantadores en que son antiguaas y en que deben su origen a una cantaora de flamenco llamada La Petenera, a quienes unos hacen natural de Málaga y otros de La Habana. ¿Pero qué significa este mote o apodo de La Petenera, ya que no es nombre como el de Soledad, ni palabra que se encuentre tampoco en los diccionarios gitanos que conocemos?. He aquí una pregunta que podemos contestar satisfactoriamente, a nuestro juicio merced a los autorizados informes del célebre cantaor Juanelo. Petenera o Patenera, nos dijo éste, es igual a Paternera, esto es, natural de Paterna. Semejante afirmación es para nosotros digna de crédito: 1º, porque aunque algunos suponen que La Petenera era de Málaga, otros aseguran que era de la provincia de Cádiz; 2º porque en esta provincia hay efectivamente un pueblo llamado Paterna de la Rivera; 3º, porque la conversión de Paternera en Petenera es perfectamente explicable por razones eufónicas y muy creíble en una raza que convierte vidriera en beriera; 4º, porque la formación de adjetivo es común y corriente; así vemos de Triana, trianera; y 5º y último, porque Juanelo, que es muy entendido en cante flamenco y completamente veraz, no tenia interés en engañarnos acerca de la patria de La Petenera, a quién él mismo llegó a escuchar. La opinión que supone a esta cantaora nacida en Málaga carece de fundamento legítimo y la que la supone oriunda de La Habana no tiene otro apoyo que el , muy cómico, por cierto, que le presta el hecho de cantarse por lo común la petenera tan pícaramente, que más parece un punto de La Habana que un cante gitano".
Para José Blas Vega los orígenes e historia de este cante se prestan a grandes confusiones. La posición de este autor coincide esencialmente con la de Demófilo a que nos hemos referido anteriormente.. Según Blas Vega "este cante debe su origen a una cantaora de flamenco llamada La Petenera, que es igual a Paternera, es decir, oriunda de Paterena de la Ribera (Cádiz) ". Las razones en que fundamenta su postura Blas Vega son muy similares a las defendidas por Demófilo, añadiendo por su parte todos los datos que han proporcionado al tradición y la leyenda sobre la vida de la cantaora.
Si realmente existió La Petenera, es muy posible que fuese la creadora del cante que lleva su nombre, aunque también pudo conocerse el cante, venido de fuera de Andalucía, como hay autores que defienden esta idea, y encontrar en Paterna de la Ribera la persona que la hizo suya dándole a la vez el nombre. En las mismas coplas por este estilo se habla de su figura, como, por ejemplo, en la muy conocida de:
Quién te puso Petenera no te supo poner nombre, que debía haberte puesto la perdición de los hombres.
La leyenda de La Petenera ha quedado reflejada en las coplas de este estilo, donde se refleja a esta figura como a unja mujer de fuerte personalidad y, en cuestiones amorosas, como una sembradora de desgracias, como nos cuentan algunas letras:
La Petenera malhaya y quién la trajo a esta tierra, que La Petenera es causa de que los hombres se pierdan.
Su popularidad la acompañó hasta los últimos momentos de su vida:
La Petenera se ha muerto y la llevan a enterrar. No cabía por la calle la gente que iba detrás.
Según Hipólito Rossy las peteneras se dividen en antigua y moderna y ésta se subdivide en corta y larga. La antigua, según este autor, no la canta nadie y solo la conocen los eruditos. En cambio, la corta , que es la más conocida, es muy fácil de cantar pasablemente y muy difícil de cantarla bien, aunque los cantaores flamencos la menosprecian y la cantan de cualquier manera, sin pene ni gloria. Por último, y según el citado autor, la petenera larga estaba casi olvidada hasta que la resucitó la "Niña de los Peines" (Pastora Pavón), teniendo pocos imitadores y seguidores debido a la dificultad de su canto. La más popularizada por la Niña de los Peines dice así:
Niño que en cueros y descalzo vas llorando por la calle, ven aquí y llora conmigo, que tampoco tengo madre, que la perdí cuando niño.
Fue en los años postreros del siglo XIX cuando Medina el Viejo (José Rodríguez Concepción) dio a conocer su versión de la petenera, que desde entonces fue unida a su nombre. Este cantaor alternó en los colmaos sevillanos con cantaores más jóvenes, que tomaron de él su versión de la petenera, entre ellos don Antonio Chacón, fiel divulgador de la versión de Medina el Viejo. Posteriormente la Niña de los Peines realizó una versión propia, en base al cante de Medina el Viejo y Pepe el de la Matrona ha dejado muestra discográfica de dicho cante.
En la segunda mitad del siglo XX pocos cantaores ofrecían en su repertorio este cante. No obstante, se puede citar como grandes intérpretes de esta época a Pepe el de la Matrona, Naranjito de Triana, Rafael Romero, Fosforito, José Menese y, sobre todo, La Niña de los Peines, la voz que engrandeció y popularizó este cante en todo el ámbito flamenco.
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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Diccionario Enciclopédido Ilustrado del Flamenco.- Ed. Cinterso. Madrid , 1988
José Blas Vega.- Temas Flamencos,- Ed. Dante.
Á. Álvarez Caballero.- Historia del Cante Flamenco.- Alianza Ed. l98l
M. Ríos Ruiz. -Ayer y Hoy del Cante Flamenco. Ed. Istmo.- Madrid, 1997
Hipólito Rossy.- Teoría del Cante Jondo.- Credsa .- Barcelona 1998.